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Serapias sp.

Desde mi punto de vista, el grupo Serapias es un grupo terrible de poder identificar con cierta seguridad. Quizás, solo quizás, algunas especies como S. cordigera, S. parviflora y algunos ejemplares de S. lingua pueden ser relativamente fáciles.

En extremadura, algunos autores han llegado a clasificar especies como Serapias parviflora, Serapias lingua, Serapias strictiflora, Serapias cordigera, Serapias xoccidentalis (híbrido S. vomeracea x S. cordigera), Serapias parviflora, Serapias perez-chiscanoi (toda una rareza que hay que proteger) y Serapias maria, así cómo sus subespecies o variedades;

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Además, se da la circunstancia de que el grupo Serapias puede hibridarse fácilmente y los ejemplares híbridos son ejemplares fértiles que, a su vez, generan su propia descendencia. De esta forma, para algunos Serapias xoccidentalis ya no se debe considerar como un híbrido entre S. vomeracea y S. cordigera sino como especie en sí misma aunque, alguna vez tuvieran antepasados hibridados. VER ENLACE

El ejemplar de la imagen crecía en un grupo de 4-5 ejemplares más, todos de gran porte. A escasos metros, otro pequeño grupo, en este caso de menor porte, también crecían agrupados. Entre ambos, una nutrida población, posiblemente de cientos de individuos, de Serapias lingua crecían entre ellos y, por tal motivo, los hacían destacar debido a la pequeña altura que cogían S. lingua en comparación.

La indentifiqué inicialmente como Serapias vomeracea pero el tiempo me hizo pensar que no podría descartarse que fueran ejemplares de Serapias strictiflora var. elsae. Personalmente, aposté por la primera opción a pesar de que ambas especies pueden darse en las zonas de la Sierra Norte de Sevilla, lugar donde hice la fotografía, pero en la actualidad y, tras consultarlo con el prestigioso botánico Javier Benito Ayuso, bien podría ser un grupo de ejemplares de origen híbrido, posiblemente de Serapias lingua x parviflora sin una determinación clara.

Por desgracia, en la mayoría de los casos, la única fórmula para acercanos a poder identificar una Serapias debidamente es mirando cómo es la callosidad o protuberancia que tiene en el interior del Hipoquilo en aquellas especies donde, tan solo por su aspecto externo, no es posible una identificación correcta. En Serapias lingua la callosidad casi se ve a simple vista, apenas nos asomemos al Hipoquilo. En S. vomeracea, strictiflora y otras, debido al tamaño y vellosidad del Hipoquilo y que la protuberancia o callosidad se encuentra al final del mismo, no hay más remedio que abrir la flor para poderlo observar debidamente, algo que no me gusta hacer en absoluto porque es una manera de dañarla.

Casi todas estas Serapias que observé tenían huéspedes alojados en su interior que no eran otra cosa que pequeños himenópteros que estaban refugiados del día apático, gris y algo ventoso que había. Por el contrario, las Serapias lingua del lugar no tenían huéspedes.

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